A no frustrarte!!!

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Hay quienes cuentan con un  nivel de  tolerancia a la frustración tan alto, que son capaces de resistir y lograr sus objetivos a pesar de las dificultades. Pero las personas con bajo nivel de frustración suelen caer en el desánimo, la ansiedad, esa sensación de rabia que les hace abandonar la tarea ante la incapacidad de cumplir con lo deseado.

Las emociones son las que nos informan ese estado de disconformidad y la necesidad de modificar. Quien se siente frustrado, te siente mal.

Cuando algo no se da como lo esperamos, luego del esfuerzo que significa querer lograr un objetivo, aparecen mecanismos de defensa que pueden ser perjudiciales ; toman la forma de agresiones verbales o físicas, de golpes o arrojar objetos y hasta la retirarse silenciosamente de la tarea iniciada.

Nada indica que debamos abandonar el objetivo ,sino que debemos apelar a una nueva capacidad de gestionar de forma positiva la frustración. Esto se logra trabajando tanto en los niños como en los adultos. Lograremos ser personas más preparadas para los cambios y para asumir con esfuerzo las dificultades siendo creativos a la hora de ensayar nuevas soluciones.

Por eso no es tan grave que los niños se frustren, si aprenden a tolerar esa incomodidad, que significa la no satisfacción de una necesidad su cerebro ensayará múltiples soluciones y finalmente estará más preparado para la vida.

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El hecho que se esfuerce y aprenda a pensar de forma diferente y siga luchando cuando tiene la necesidad de hacerlo, lo hará más fuerte.

Trabajar la tolerancia a la frustración es sustancial. La tolerancia está relacionada con la forma y el tiempo para reaccionar ante la presión, con la sensación de estrés que se experimenta cuando las cosas no salen como queremos.

Ser tolerante permite superarse y aprender a pensar de forma creativa, la resolución de los problemas. Hacernos fuertes y capaces de resistir ante la frustración, nos ayuda para ser más competitivos en una sociedad con un alto nivel de complejidad que nos impone ser cada día más presiones. Por ello debemos apelar a nuestro equilibrio y sobre todo a la paciencia, a riesgo de caer en la frustración.

Es todo un trabajo aprender a tolerar la frustración, por eso debemos empezar por aceptar que luchar por algo no tiene una relación directa con lograrlo. También es importante el camino que recorremos más allá de llegar o no a la meta.

Es bueno cuestionarnos acerca de los motivos por los cuales no logramos llegar al objetivo e ir a buscar nuevas opciones para hacerlo en forma diferente. Poder manejar lo mal que nos sentimos y superarlo, es la práctica que debe acompañar cada instancia. No repetir los errores forma parte del aprendizaje que debe producirse en el recorrido.

La capacidad de resistir y continuar la búsqueda será la mejor demostración de hasta qué punto el objetivo es deseado y está correctamente formulado.

Hay que valorar cada logro porque en definitiva forma parte del objetivo final, por eso es tan importante ser consciente del esfuerzo y reafirmar el propósito, sentir seguridad en el camino emprendido es fundamental para lograrlo. Pedir ayuda o consejo puede ser enriquecedor ya que siempre hay quienes aportan su experiencia y la ponen al servicio de los otros. Hay que apropiarse es esa ayuda y no olvidar ser agradecidos.

Se trata de no enojarse por lo no logrado, disfrutar de nuestra realidad y mientras tanto, continuar en la búsqueda de aquello anhelado con una sana actitud de alegría y creatividad.
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